COMUNICADO:
Desde STEM, Sindicato de Trabajadoras/es de la Enseñanza de Madrid, queremos llamar al conjunto de trabajadoras y trabajadores del sector educativo a movilizarse junto al resto de la clase obrera de nuestra región en este 1º de Mayo.
Llegamos a esta fecha en un contexto internacional marcado por la generalización de la guerra en Oriente Medio, con la agresión de Estados Unidos e Israel a Irán y la respuesta iraní contra estos países y otros de la región, incluyendo el cierre del estrecho de Ormuz con sus consecuencias para el comercio mundial. El genocidio en Palestina continúa, Israel ocupa el sur del Líbano, la guerra en Ucrania se prolonga… contexto en el cual se han generalizado las políticas de rearme y militarización de la economía de las cuáles el Gobierno de España y la Unión Europea son partícipes. En este contexto, cobra especial relevancia la necesidad de salir de la OTAN, el cierre de las bases militares estadounidenses en nuestro territorio y el retorno de todos los militares en misiones en el extranjero.
Los fondos para sostener esta política de guerra van a ser sustraídos de los ya de por sí mermados servicios públicos, empeorando con ello las condiciones de vida del pueblo trabajador, profundizando en el deterioro y el desmantelamiento de lo público para facilitar su privatización. Tanto el Gobierno de España como el de la Comunidad de Madrid contribuyen a esta tendencia por la vía de los beneficios fiscales a empresas, becas al consumo, concierto de servicios, privatización de servicios auxiliares…
En la enseñanza madrileña observamos cómo la etapa educativa 0-3 años ha vivido un intenso proceso de privatización, en una apuesta clara por dejar la gestión directa como una opción a extinguir; la iniciativa privada ha encontrado en la FP un creciente nicho de mercado al que se ven abocados miles de estudiantes cuyas solicitudes de matriculación en centros públicos son desatendidas año tras año; la universidad pública se ve asediada por la proliferación de universidades privadas y la falta de financiación que ha puesto en pie de guerra a trabajadores y trabajadoras y a estudiantes, con la consecuencia de la defenestración del Consejero de Educación y un acuerdo de mínimos con los rectores con el objetivo de desinflar la movilización. La educación privada y concertada escolarizan al 50% del total del alumnado en nuestra región, mientras que los centros públicos arrastran problemas crónicos de falta de financiación y recursos para garantizar una enseñanza de calidad, al tiempo que buena parte de los servicios auxiliares ya han sido privatizados. La lucha por unas mejores condiciones laborales en todos estos sectores y etapas se vincula con la defensa de un modelo 100% público, laico y gratuito.
Este año salimos a la calle señalando el peligro del avance reaccionario que estamos viviendo, potenciado por el algoritmo de las redes sociales, en el que determinadas fuerzas tratan de culpar a la clase obrera migrante del retroceso en las condiciones de vida de la mayoría trabajadora. Estas mismas fuerzas tratan de legitimar un discurso en el que se cuestiona la desigualdad que viven las mujeres trabajadoras, que tiene en la brecha salarial, muertes por violencia machista o explotación sexual, diferentes caras de la misma moneda. Debemos enfrentar a estas fuerzas reaccionarias o abiertamente fascistas luchando contra toda discriminación en el seno de la clase obrera y por la igualdad real entre hombres y mujeres.
La carestía de la vida acentuada por la escalada bélica sigue consumiendo nuestros salarios, que no crecen al mismo ritmo, pero es preciso señalar el precio de la vivienda como un problema central. Comprar o alquilar vivienda está quedando fuera del alcance de cada vez mayores sectores de trabajadoras y trabajadores en España, donde Madrid destaca junto a otras ciudades y regiones dentro de las más caras. Debemos luchar por arrancar el derecho a la vivienda de las garras de especuladores y rentistas, llevando esta lucha a los centros de trabajo.
Este 1º de mayo salimos a la calle junto a otros sindicatos y organizaciones sociales en el marco del trabajo unitario que desde STEM estamos desplegando en diferentes ámbitos con el objetivo de acumular fuerzas para oponernos a las políticas que gobiernos de uno u otro signo, desde los diferentes niveles de la administración, ponen en marcha para empeorar nuestras condiciones de vida y trabajo.
Desde el trabajo con organizaciones muy distintas a la nuestra y sin renunciar en ningún momento a nuestros principios y señas de identidad, apostamos por la unidad del sindicalismo de clase y combativo para afrontar los retos del presente y ganar un futuro más justo para la clase trabajadora.
¡QUE VIVA EL PRIMERO DE MAYO!
¡QUE VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!