En el momento de escribir este artículo, la Consejería de Educación valenciana ha planteado una propuesta de acuerdo para la desconvocatoria de la huelga indefinida que se inició el pasado 11 de mayo, que aunque mejora notablemente la oferta inicial, no satisface plenamente las demandas expresadas en la tabla reivindicativa. Todo parece indicar que el profesorado rechazará la propuesta y que la movilización seguirá adelante con el respaldo de todo el arco sindical.
Este es un buen momento para analizar qué es lo que se ha hecho bien de cara a construir en Madrid una gran movilización del profesorado que ponga freno a la degradación de la profesión docente en nuestra región y nos permita conquistar mejoras tangibles en nuestras condiciones laborales y fortalecer la educación pública madrileña.
UNA VERDAD INCÓMODA: LA MESA SECTORIAL SÍ NOS REPRESENTA
Un sindicato que se presenta a elecciones sindicales, como STEM, lo primero que tiene que hacer es reconocer la legitimidad de los resultados. De los 31.923 votos válidos en las últimas elecciones sindicales a Juntas de Personal Docente no universitario (diciembre de 2022), 26.609 (un 83%) fueron a parar al bloque de los cuatro sindicatos hoy representados en la Mesa sectorial.
Sin entrar a valorar las diferencias entre estas organizaciones y asumiendo que el perfil de sus afiliaciones no es el mismo, lo cierto es que han funcionado de facto como un bloque de concertación con la Consejería, sin más ambición que pactar mejoras puntuales en permisos y licencias o complementos de productividad que tienen para la educación madrileña el mismo efecto que un ibuprofeno para un paciente en la UCI.
No podemos negar el obstáculo que supone que en Madrid los sindicatos más representativos no hayan movido un dedo en estos cuatro años para construir la gran movilización que el profesorado necesita. Todas las movilizaciones por la mejora de las condiciones laborales del profesorado que han tenido lugar en otros territorios en los últimos meses y que han conseguido mejoras significativas han contado con un elemento en común: las organizaciones de la Mesa sectorial han actuado unidas, han convocado juntas y han puesto sus recursos, en mayor o menor medida, al servicio de la movilización, al menos en una primera fase.
Bien es cierto que tanto en Asturias como en Cantabria, Cataluña o la Comunidad Valenciana, se da una circunstancia que no se da en Madrid: Los STEs están representados en la mesa. Y en el caso dela Comunidad Valenciana, con más del 50% del voto.
No hace falta esperar al resultado de las próximas elecciones sindicales para adelantar cuál será la hoja de ruta de STEM de cara a esa gran movilización que necesitamos. La misma que aplican los STEs en todos los territorios: buscar la máxima unidad y hacer valer el apoyo que el profesorado nos otorgue. La experiencia de estos territorios nos demuestra que cuando nuestra organización está en mesas de negociación, es más fácil alcanzar unidad para luchar. Por eso nos volveremos a presentar a las elecciones y por eso esperamos obtener la confianza del profesorado para entrar en la Mesa sectorial.
Sea o no así, hablaremos con todas las organizaciones para alcanzar nuestro objetivo, por respeto a sus votantes y a su afiliación, que son docentes como nosotros y que sabemos de que compartirían las reivindicaciones que pusiéramos sobre la mesa.
¿QUÉ MÁS NECESITAMOS PARA UNA GRAN MOVILIZACIÓN EN MADRID?
El anterior ciclo de movilizaciones en la Comunidad de Madrid giró en torno a la firma del Acuerdo sectorial. Se invitó a todas las organizaciones de la mesa y se inició con la presencia a modo de observador de uno de los sindicatos que debía negociar ese acuerdo y con la participación formal, durante un tiempo, de otro de ellos. El alejamiento progresivo de estas organizaciones según se iniciaban las negociaciones con la Consejería acabó inevitablemente en enfrentamiento cuando finalmente claudicaron y aceptaron un acuerdo de mínimos.
Por mucho que critiquemos el papel que han jugado las organizaciones de la Mesa sectorial de Madrid, y por profundas que sean nuestras discrepancias, “agua pasada no mueve molino”. No debemos renunciar a llevarlos al terreno de la movilización en un futuro próximo, porque es lo que conviene y porque se puede. Estas son las condiciones que se han dado en la Comunidad Valenciana para llegar a una huelga indefinida que ya está dando resultados, y tendremos que tenerlo muy en cuenta en Madrid si queremos avanzar en la misma línea:
– Máxima unidad: las organizaciones con representación en la Comunidad Valenciana son nuestros compañeros y compañeras del STEPV, con un 53% de los votos, seguidos de ANPE, CSIF, CCOO y UGT. La huelga ha sido convocada por todas menos ANPE, que finalmente ha manifestado su apoyo a la huelga. Pero la cosa no queda ahí. También se ha contado con los sindicatos sin representación, que han participado en la elaboración de un acuerdo unitario que recoge todas las reivindicaciones que se plantean a la Consejería.

– Calendario previo de acciones y movilizaciones que permita poner los temas sobre la mesa y activar al profesorado en sus centros. En el caso de Valencia este calendario arrancó con una concentración, el 28 de agosto, de todos los sindicatos de la mesa por la reversión de los recortes. Continuó con convocatorias de asambleas unitarias, en las que participaron inicialmente STEPV y otros dos sindicatos de la mesa, asambleas comarcales y jornadas de huelga escalonadas.
– Articulación de un sistema de comunicación que alcance a todo el profesorado, acordado, fiable y verificable. Esto permitió medir el pulso al profesorado en los momentos clave, y decidir que las varias jornadas de huelga que se planteaban inicialmente para mayo se convirtieran en una huelga indefinida en base a una consulta que contestaron nada menos que 10.000 docentes.
– Transparencia en la negociación y participación directa del profesorado en la toma de decisiones. El sistema de comunicación mencionado en el punto anterior, combinado con la convocatoria de asambleas unitarias periódicas, está permitiendo que el profesorado se pronuncie sobre las distintas ofertas de la Consejería a lo largo del proceso de presión-negociación.
EN CONCLUSIÓN
Una huelga indefinida se convoca para que todos ganemos, requiere mucho trabajo y en Madrid más si cabe. Con la fuerza que nos den los votos de los trabajadores y trabajadoras de la enseñanza, estamos dispuestos a emprender el camino más difícil. Lo que STEM no hará es caer en el aventurerismo y el populismo y “quemar” el valioso recurso de la huelga intentando replicar una huelga indefinida en un contexto totalmente diferente, con convocatorias unilaterales en periodos preelectorales, por mucho rédito que pensemos que podríamos sacar.
Madrid, 20 de mayo de 2026
